Ir al contenido principal

Preparamos Café en Sifón con uno de los baristas más querido por sus compañeros

Lorenzo Villegas se reunió con Diego Buitrago, barista de "Café con Mucho Amor".  Diego es un chico con seis años de experiencia, ha logrado con su familia consolidar un lindo sitio en el centro de Medellín. Allí, el joven barista, se desempeña también como restaurador,  ambos oficios los desempeña con cariño y profesionalismo. Es una de las personas que más amistades atrae entre el mundo de amantes del café, tanto por su gentileza, como por su sencillez y profesionalismo. Preparemos entonces un café en método sifón con Diego Buitrago, orgullo del café de Colombia.



Comentarios

Entradas populares de este blog

La compraventa de café que desembala a los campesinos de Medellín

  Leí una crónica de Juan Guillermo Romero sobre el café en Medellín. Entre todo lo que comentaba Romero me llamó la atención una reseña sobre una pequeña cafetería en el sector conocido como El Hueco. Me di a la tarea de encontrarla porque los datos eran muy interesantes. Por ejemplo, se describía que lo que parecía una tienda normal, que podría pasar hasta por un bar sencillo, era en realidad una compra de café que saca de apuros a los cultivadores del grano en Medellín y los municipios aledaños. Según el informe, a la cafetería llevan los campesinos la cantidad que quieran, así sea un kilo se lo compran sin problema. Luego de dar algunas vueltas pude llegar a un parqueadero llamado El Galante donde podría ubicar el sitio que me interesaba. Así fue como encontré un lugar que pasaría desapercibido para cualquier parroquiano. Es una esquina con una ventana y una vitrina con fritos, algunas sillas plásticas, mesas metálicas y una barra donde atiende una mujer que despacha los pedidos de

Los secretos de un cazador de buenos cafés

Lorenzo Villegas estuvo reunido con Jayson Galvis Peláez  el director de calidad y producción de Azahar Coffee Company Colombia. Jayson Galvis Peláez y el periodista Lorenzo Villegas LV: ¿cómo empezaste en el mundo del café? JG: Me dedico de manera profesional desde hace quince años, pero he sido cafetero de  toda la vida.  LV: ¿Por qué toda la vida? JG: Porque mi familia es cafetera, pero en los años 90 por la crisis, tomamos la decisión de venderla, pero sigue uno con la pasión. La vida me conectó de nuevo después de cinco años y me dediqué a vivir de la parte sensorial, soy catador. LV: ¿Qué haces de manera cotidiana? JG: -Jayson ríe- mi trabajo es catar. Un día normal cato de cien a ciento cincuenta tazas diarias, pues trabajo en una compañía que compra café en siete departamentos de este país. Trabajamos de la mano de las cooperativas, apoyamos el trabajo asociativo. Mi trabajo es encontrar cafés para ubicarlos en diferentes partes del mundo. LV: ¿En qué partes

¡Que asco de café!

Estuve en un café tradicional del centro de Medellín, uno de esos lugares muy antiguos que visitan pensionados, donde es normal ver al lustrabotas acurrucado al lado de una mesa y al vendedor de lotería con sus billetes frente a un cliente sentado en la barra que detalla los números que le ofrecen. Por lo general dudo de la calidad del café de esos sitios, sé que usan moliendas muy quemadas, que proceden de granos importados de Perú y que su sabor deja un recuerdo en el paladar a tabaco o a hule quemado. Por eso me decanto por cafés con leche, para camuflar un poquito esos desagradables sabores. Entonces pedí un perico, lo que sería un macchiato , un café pequeño manchado de leche, oscuro, como me gusta. ¡Qué sorpresa me lleve cuando me lo trajeron!  Lo primero fue que no vi azúcar en sobre al lado del pocillo, como es normal, ¿recuerdas que en otra época eran cubos? ahora son sobres alargados, por lo general te ponen dos. Lo segundo fue ese sabor raro, algo muy diferente al cafecito e